La nueva reforma del Consejo Local de Planificación Pública (CLPP): más controlador y menos participativo


Asamblea NacionalPor: Politólogo Carlos Miguel Rodrigues (@carlosm_rod)

Tras dos años de haber sido sancionada en la Asamblea Nacional, el pasado 3 de junio de 2015 finalmente apareció en Gaceta Oficial la última reforma aplicada a la Ley de los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP). Desde su entrada en vigencia, hace apenas trece años, este instrumento legal ha sufrido tres reformas, las cuales, en su conjunto, han modificado profundamente el espíritu original que la Constitución le imprimió a esta instancia.

La evolución de la normativa sobre el CLPP refleja perfectamente el viraje que introdujo el Gobierno Nacional en el proyecto constitucional de democracia participativa. Efectivamente, en la Constitución se plasmaron las bases de un modelo de gobernanza local participativa y descentralizada, en el cual los municipios serían los espacios privilegiados de la participación y las instancias claves de la gestión pública. En este marco, el CLPP asumiría el rol de instancia articuladora del impulso participativo, canalizándolo en función de la planificación y gestión democrática de las políticas públicas municipales. La relevancia estratégica que se le concedió al CLPP quedó ratificada en la ley del año 2002, en la cual no solo se le atribuyó un conjunto amplio de funciones sino que se le reconoció la responsabilidad de promover y articular la creación de los posteriormente emblemáticos Consejos Comunales.

Esta última reforma del año 2015 completa un progresivo vaciamiento de los CLPP, inscrito en un proyecto más amplio de debilitamiento de los municipios. En ese sentido, los CLPP han padecido un triple proceso: 1. De supeditación a instancias extramunicipales, particularmente a las llamadas organizaciones del Poder Popular, de entre las cuales destacan los propios Consejos Comunales, las Comunas, las organizaciones socioproductivas y los “movimientos sociales”; 2. De uniformación ideológica y organizativa, restringiendo la labor del CLPP en función del proyecto socialista y desplazando de su conformación a otro tipo de organizaciones sociales o comunitarias que no estén vinculadas a los Consejos Comunales; y 3. De promoción de conflictos con los alcaldes, convirtiendo al CLPP en una instancia de control e incluso oposición a la gestión municipal, funcional para cualquier intento de afectar políticamente al gobernante local.

Esta última reforma dejó muy claro el rol del CLPP como agente de control sobre los alcaldes, estipulando sanciones políticas, administrativas e incluso penales a los burgomaestres que no cumplan con lo estipulado en la norma. Adicionalmente, se precisa mucho más claramente la obligación del alcalde de presentar al inicio de su mandato el proyecto de Plan Municipal de Desarrollo a la plenaria del Consejo, lo que, en última instancia, tiene el propósito de verificar la “articulación” del mismo al Plan de la Patria y, por esa vía, imponer desde arriba una agenda de gestión a los alcaldes, independiente –o incluso opuesta- de su programa de gobierno votado y legitimado en las elecciones.

El trayecto del CLPP de instancia municipal de participación plural a órgano de control centralizado con participación restringida es una expresión concreta del desplazamiento del Estado descentralizado y su modelo de democracia participativa por el Estado comunal y su modelo de democracia protagónica revolucionaria. La frustración de esta experiencia, claramente vinculada a variables políticas e ideológicas, no debe sin embargo conducirnos a desechar la idea original de la gobernanza local participativa y descentralizada. Este es el modelo en boga a nivel internacional, con abundantes experiencias exitosas que, indefectiblemente, proliferarán en Venezuela.

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