La crisis vista desde el Municipio: problemas y oportunidades


Crisis y OportunidadLa crisis vista desde el Municipio: problemas y oportunidades 

Por: Politólogo Carlos Miguel Rodrigues

@Carlosm_rod

 

Analistas políticos y economistas coinciden en que la crisis que atraviesa Venezuela desde finales de 2012 se agravará durante el próximo año. Los desequilibrios macroeconómicos, manifestados en elevados niveles de inflación, desabastecimiento, contracción y déficit fiscal, eran ya bastante graves cuando, a comienzos de septiembre, los precios del petróleo entraron en una espiral deflacionista que ya ha recortado su valor en un 40%. Hoy día, el precio del barril venezolano se cotiza en poco más de 60 dólares y la valoración positiva del presidente Maduro se calcula en torno al 24%, sin que exista previsión alguna sobre un cambio de estas tendencias.

Aunque es evidente que los impactos de esta crisis se sienten en los diversos sectores, también es cierto que no todos padecen las mismas consecuencias. En particular, los gobiernos municipales se constituyen en afectados de primer orden debido a su doble condición de agentes políticos y actores económicos. En ese sentido, la crisis, aunque de origen y alcance nacional, golpea tanto la legitimidad política como la eficacia administrativa y la sostenibilidad financiera de los Municipios. Revisemos sus principales efectos:

  • A nivel financiero; los Municipios reciben sus recursos de dos fuentes principales: las transferencias nacionales y los tributos propios. Mientras los Municipios pequeños y rurales dependen esencialmente del llamado Situado Constitucional, los Municipios grandes y urbanos suelen tener una mayor proporción de recaudación por tributos locales.

Esta crisis golpea simultáneamente ambas fuentes. Por un lado, las transferencias son estimadas según el precio del barril petrolero. Aunque el Gobierno Nacional ha sostenido desde hace varios años la práctica de subvalorar el barril para poder disponer discrecionalmente de los recursos excedentarios, lo cierto es que los gobiernos locales siempre han recibido, por una u otra vía, una porción de estos créditos adicionales. La situación actual es especialmente grave ya que el subvalorado cálculo oficial para el 2015 -60 dólares por barril- puede quedar por encima del precio real, lo que obligaría a recortes sobre un presupuesto ya deficitario. Vista la práctica oficial, es presumible que sean los gobiernos locales uno de los principales destinatarios de los recortes, con lo cual sufrirán una mayor irregularidad en el traspaso efectivo de los recursos.

Por otro lado, la crisis también está afectando los rubros económicos que nutren mayoritariamente los ingresos municipales: la industria y el comercio. La escasez de insumos y productos; la inflación de los costos; los aumentos de impuestos; las restricciones oficiales sobre las ganancias; y las gravosas regulaciones sobre los más mínimos detalles de la práctica empresarial se traducen en cierres de empresas y reducción de los niveles de producción y ventas, con las correspondientes mermas en la cancelación de tributos.

  • A nivel administrativo; la crisis ha expandido de manera extraordinaria la brecha entre los recursos municipales, en decrecimiento, y las demandas sociales, en vertiginoso aumento. Cumplir con los objetivos de la gestión municipal se convierte en un desafío mayúsculo por varios motivos. En primer lugar, la inflación erosiona la planificación de obras y el desabastecimiento dificulta su ejecución. En segundo lugar, los aumentos salariales, supeditados a discrecionales créditos adicionales, afectan la capacidad de cubrir puntualmente la nómina y fomentan la conflictividad laboral. En tercer lugar, la crisis de los servicios públicos, consecuencia de la desinversión y la falta de mantenimiento acumulada, repercute negativamente sobre la calidad de vida del Municipio, agravando distintos problemas locales que son responsabilidad del alcalde. Finalmente, la propia repercusión social de la crisis, a través por ejemplo de las constantes colas en comercios, representa un problema adicional de seguridad y orden público con el que deben lidiar los responsables municipales.
  • A nivel político; este entorno socioeconómico ha repercutido en la dispersión de los bloques políticos, lo que ha complicado aún más las gobernabilidades locales. Las crecientes diferencias internas tanto en la oposición como en el oficialismo abren nuevos frentes de conflicto para los alcaldes y sus equipos. Por otro lado, la desafección de la opinión pública está alcanzando también a las autoridades municipales, a quienes se suele acusar de problemas que escapan a la jurisdicción local. El caso de las fallas de los servicios públicos o de la reventa especulativa de productos son buenos ejemplos de problemas graves que no tienen solución municipal pero que, sin embargo, son generalmente achacados al nivel local.

En este complejo entorno, los alcaldes y sus equipos de gobierno están desafiados a hacer más con menos, lo que exige hacer las cosas mejor –productividad- y hacer mejores cosas –innovación-. Aunque sea un trillado lugar común, el reto es convertir la crisis en oportunidad para el cambio positivo.

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