¿CÓMO ELABORAR EL PLAN MUNICIPAL PARA LA PROTECCIÓN INTEGRAL?


Mix-LOPNNA¿CÓMO ELABORAR EL PLAN MUNICIPAL PARA LA PROTECCIÓN INTEGRAL?

 Abog. Bárbara Puglisi @BarPuglisi  @Fundesmu

Anteriormente les escribía que el Plan Integral para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes se ha convertido en una tarea sin ejecutar y una posible solución a los problemas que aquejan a nuestra infancia y que no se le ha dado el valor que tiene. La Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (LOPNNA) establece que es responsabilidad de los Consejos Municipales de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (CMDNNA) el crear, diseñar, aprobar (conjuntamente con el alcalde), y ejecutar dicho plan tomando como base los lineamientos nacionales dado por el IDENNA (artículos 147 ordinal a; 148 ordinal a; 149 ordinal f, de la LOPNNA).

Cabe destacar que este Plan Integral de Protección es mencionado en la LOPNNA solo tres veces, en los artículos antes mencionados, en forma enunciativa y no desarrolla cómo, cuándo, dónde, quiénes intervienen, se presume que el legislador lo dejó para ser desarrollado en un reglamento que hasta el momento no se ha redactado.

Sin embargo, otros países latinoamericanos han desarrollado iniciativas parecidas a este Plan Integral para la Protección como es el caso de Chile, quienes utilizaron las 4 categorías de Derecho establecidos en la Convención del Niño para obtener indicadores que le permitieran conocer la situación de los derechos de sus niños, niñas y adolescentes en su país, y como insumo principal en la creación e implementación de políticas públicas que le permitieran mejorar la calidad de vida de sus habilitantes.

Si trasladamos esta vivencia a nuestro país, podemos desarrollar estos indicadores basados igualmente en las categorías de derecho de la infancia para cada municipio, tomando como base legal la LOPNNA, aunque deberían agregarse algunas variables con el fin de venezolanizar esta propuesta:

  • Indicadores Especiales. Desarrollar dos indicadores, uno para los niños y niñas (de 0 a 12 años) y otro para adolescentes (de 12 a 18 años). Esta diferencia radica en que la realidad de ambos grupos es distinta, por ejemplo mientras los niños y niñas no tienen responsabilidad penal, los adolescentes si la tienen lo que genera un indicador que debe medirse solo para los adolescentes tomando en cuenta tipos de armas que utilizan, si pertenecen o no a grupos u organizaciones delictivas, si son capturados por los órganos de seguridad del Estado, cuántos son enjuiciados, tipos de hechos punibles cometidos, tipos de sanciones aplicadas, entre otros. Si separamos ambos grupos nos permitirá tener mayor certeza con los índices y reflejar con precisión la realidad de nuestra sociedad.
  • Mapeo de los indicadores. Sabemos que las construcciones en nuestras ciudades y pueblos son muy irregulares, que no sigue ningún patrón arquitectónico ni catastral, que tenemos urbanizaciones, sectores y barriadas en donde es difícil tener un mapa exacto de cada municipio o localidad, sin embargo es importante que los indicadores de vulneración de derechos tanto para niños/niñas como para adolescentes sean identificados en zonas perfectamente delimitadas. Una de las soluciones para saber la distribución del terreno por ejemplo es trabajar con la dirección de ingeniera municipal y catastro de las alcaldías, en conjunto con empresas estadales como la Ustedes se preguntaran el motivo de que intervenga en esto la empresa de electricidad, muy sencillos, ellos tienen identificado en todo el país los sectores y las calles por el numero de poste de luz, del alumbrado público, esto permite mejorar o complementar los mapas con lo que cuentan en las oficinas de las alcaldías, obteniendo un plano más ajustado a la realidad de cada población.

El objetivo del Mapeo es poder ubicar en cada calle o micro sector dónde se producen las vulneraciones a los derechos, por ejemplo en materia de seguridad se puede determinar dónde se cometen determinados hechos punibles ejecutados por adolescentes o contra niños, niñas y adolescentes, permitiendo que la política pública se direccione a ese sector de forma eficiente y eficaz con un menor costo y tiempo.

  • Políticas Públicas. Una vez que se tienen los indicadores y el mapeo de los mismo, es donde comienza la fase de creación del Plan Integral de Protección Municipal, este plan debería tener un período de vigencia de 5 años, ya que es el tiempo estándar para implementar políticas publicas y verificar si está dando o no los resultados esperados, pudiendo rectificarse las fallas o incorporando factores que al principio no fueron visibles o que se crearon por lo dinámico que se ha vuelto nuestra sociedad. En este paso es importantísimo que se involucren todos los actores políticos y sociales que hacen vida en el municipio, encabezado por el CMDNNA quien será el maestro de orquesta que canalizará este arduo trabajo.

Lo principal es agrupar por mesas de trabajo a cada sector: salud, educación, recreación, seguridad, etc., con el objetivo que se analicen los indicadores, se visualicen las causas que lo generan, los actores involucrados, las posibles conexiones con otros sectores, las consecuencias y que de allí nazca una o varias (se recomienda no más de 3) políticas pública que en un plazo de 5 años pueda reducir ese índice mejorando la situación de la infancia en el municipio.

El CMDNNA siendo el responsable legal de este Plan Integral para la Protección tendrá como tarea agrupar todo este trabajo, sintetizarlo, presentarlo al alcalde para su aprobación y darle seguimiento y acompañamiento a cada dirección de la alcaldía en conjunto con la sociedad civil organizada para que se de cumplimiento al mismo y evaluar su evolución.

  • El Libro. Como último paso, pero no menos importantes que los demás, esta la realización de un libro o manual que refleja la experiencia del municipio en la creación e implementación del Plan Integral para la Protección. La importancia de documentar la experiencia radica en que a futuro, cuando las autoridades cambien y las organizaciones sociales evolucionen, se pueda mantener el Plan sabiendo sus orígenes, cómo se desarrollo, los objetivos trazados y las posibles soluciones, para evaluar a futuro si rindió frutos o no, saber sus fallas y resolverlas, e ir evolucionando las políticas públicas, programas y proyectos con el pasar del tiempo para evitar que se sigan vulnerando los derechos de la población infantil en el municipio. Pero además este libro permitiría replicar la experiencia en otros municipios, con un trabajo adelantado y al final tener un Plan Nacional para la Protección ajustado a la realizada de cada municipio y estado en todo el territorio nacional para convertirnos en referencia latinoamericana y mundial en materia de protección de la infancia.

El trabajo no es fácil pero es obligación de quienes trabajan en la administración pública local que proyectos como estos se desarrollen en sus jurisdicciones con el fin de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, en especial de nuestros niños, niñas y adolescentes.

Abog. Bárbara Puglisi

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