Gas domestico, ¿es un problema en tu comunidad?


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Gas domestico, ¿es un problema en tu comunidad?

En un karma se ha convertido comprar un cilindro de gas en las estanterías comunales de los municipios Independencia, Paz Castillo, Tomás Lander y Urdaneta, según afirman pobladores que pasan hasta 15 días en la búsqueda de la bombona casera.

El precio regulado por el Gobierno Nacional para la bombona de 10 kilogramos es de Bs 3,70, y la de 18 kilos en Bs 6,70; sin embargo, los lugareños deben pagar hasta cinco veces más de lo que indica la norma.

Rómulo Vásquez, vecino de la parroquia El Cartanal, relató que debido a la ausencia del combustible se pasea por la subregión o le solicita a motorizados de confianza la compra del cilindro de 10 kilos, pero le sale hasta en Bs 30.

“Tengo tres hijos. Pago porque es una necesidad; en los llenaderos y las estanterías no nos dan respuesta”, comentó.

Augusto Suárez, residenciado desde hace 30 años en la parroquia Ocumare, relató que semanalmente acude en su bicicleta al llenadero de gas de la entrada del municipio Tomás Lander, porque los distribuidores tienen más de seis meses sin pasar por la zona.

“Si pago un taxi me sacan un ojo de la cara; quieren cobrar hasta Bs 100 por la carrerita y la situación económica del país no está para derrochar el dinero”, dijo el lugareño. En Nueva Cúa, vecinas de Los Bloques indicaron que hace tres años instalaron la red de tuberías para conectar el gas directo, pero los trabajos quedaron inconclusos.

“Rompieron las calles, metieron los tubos, pero nada que llega el gas. Los camiones tardan hasta un mes en visitarnos”, comentó la lugareña Juana Mendoza.
Según relataron en la comunidad, optan por comprar hasta en sitios clandestinos, que obligan a desembolsar entre Bs 40 y Bs 50 por cada bombona. Cuando no consiguen, utilizan cocinas eléctricas para preparar los alimentos.

“Hay sitios donde se consigue, pero siempre piden pagar precios por encima de lo normal; creo que el Indepabis debería hacer un operativo de chequeo para saber cuál es la situación real”, dijo la vecina Magaly Oropeza. Imagen

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