Remuneración del Servidor Público y su impacto en el ambiente de trabajo. I/II


ImagenRemuneración del Servidor Público y su impacto en el ambiente de trabajo. I/II

Economista Walter Ruiz Tovar

@Fundesmu

 No es desconocido que los empleados al servicio de la administración pública cuentan con una remuneración que persé no representa un incentivo formal a su desarrollo profesional, ni a las capacidades desarrolladas a través de su vida laboral.

En mi artículo anterior  “Cambio de Gobierno y la ansiedad del Servidor Público”[1], les hablaba de la ansiedad que el servidor público vive al enfrentarse a un cambio de gobierno, y como complemento a aquello expuesto, tenemos que dicha ansiedad se ve igualmente influenciada junto al tema de la muy nombrada “justa remuneración” y el consecuente impacto en el ambiente y clima de trabajo.

La situación no es nueva y día a día se agrava por diversos factores que exponemos a continuación.

Luchas reivindicativas que no reivindican. El sector público no tiene una contra-prestación en resultados reales en lo que a beneficios logrados en sus luchas gremiales y las que efectivamente disfrutan. El Estado como el mayor empleador del país, ha incumplido el rol que por ley y moral le corresponde.Ha estado en mora en la obligatoriedad del cumplimiento de la norma legal. Por ello, cuando analizamos los grandes beneficios logrados en las mencionadas luchas, es fácil prever la falta de credibilidad , mas que en el representante de los trabajadores en las luchas, en quien se “compromete,  firma y jura cumplir” con los compromisos adquiridos; más en una reciente época de gran bonanza petrolera, pero también de gran bonanza del despilfarro  e incumplimiento múltiple, de pagos de prestaciones sociales, intereses, retroactivos de salarios, entre muchos otros beneficios adquiridos.

A los empleados públicos le ha tocado “torear” sin dinero la inflación que en teoría con las reivindicaciones se podían palear. Es allí cuando el trabajador se siente burlado, ignorado y francamente afectado en su clima y ambiente de trabajo por un Estado-Patrono que usó y criticó a la dirigencia gremial en su discurso de campaña y gobierno, pero que a su vez no cumplió la orden del pueblo trabajador con los compromisos de las convenciones colectivas.

El sector público cuenta con uno de los más completos y complejos sistemas de clasificación de cargos y remuneración del país. Pero ello no ha sido utilizado de forma reciente para hacer de la carrera pública un orgullo. Son contados los casos de instituciones públicas que cumplen a cabalidad los compromisos, y que los niveles salariales de todo el personal corresponden a la realidad económica.

El empleado público, debe contar con un nivel de salario digno y adecuado, para que su desempeño mejore y no sucumba ante la tentación de la corrupción.

Educación y profesionalización. Llama la atención casos como la educación y la salud, por solo citar dos, que son referencia obligada a tratar. El nivel de profesionalización de estos trabajadores, de logros académicos y de investigación, de especialización curricular, es comparado al de países del llamado primer mundo. El capital humano del sector público tiene niveles de especialización obligatorios por ley, y que les permiten optar por salarios y posiciones mejores. No obstante, cuando llevamos eso a la realidad, a lo que ello representa y se traduce económicamente para el trabajador, vemos que la correlación es positiva pero no significativa, mas especialización más ingresos pero menos salario real. Podemos ver la tabulación actual de salarios nominales en el sector público.[2] Y esta comparación se traduce en que un profesional del sector público hoy día con especialización, y hasta doctorado, tiene ingresos similares a un trabajador obrero especializados del sector privado, (sin menoscabo de dicha profesión, ni trabajadores), que solo tiene en la mayoría de los casos, estudios de pre-grado.

La crisis económica como excusa. Hay crisis económica, no podemos cerrar los ojos ante esta realidad, pero también ha habido una gran bonanza, que lamentablemente no le ha llegado al trabajador público. En la medida que la inflación o el crecimiento de los precios y costo de vida supere el crecimiento del salario real en esa misma medida crecerá el descontento del trabajador. Cuando cada semana o quincena vamos a realizar las compras, cuando pagamos las facturas de los servicios de electricidad, teléfono, Internet, nos damos cuenta que su incremento es sostenido, es una vivencia continua, diaria, real.

Esto ha llevado a muchos trabajadores, entre ellos los públicos, a buscar una segunda alternativa de ingresos y métodos de ahorro, no formales por supuesto, vemos con frecuencia la proliferación de ventas por catálogo, por cuotas, incluso los llamados San o bolsos de ahorro.

En una segunda entrega revisaremos otros factores que juegan un papel fundamental en el tema de las reivindicaciones salariales en el sector público y su impacto en el clima laboral.

Econ. Walter Ruiz Tovar

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